Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- La creciente tensión entre China y Estados Unidos en múltiples frentes está generando ondas de impacto en la economía global y la seguridad regional, con efectos directos en mercados emergentes como México. El conflicto abarca desde la venta forzada de TikTok hasta críticas a iniciativas de defensa y bloqueos de proyectos energéticos, creando un escenario de incertidumbre que se refleja en la depreciación del peso mexicano frente al dólar.
Durante las ‘Dos Sesiones’ chinas, el canciller Wang Yi reiteró la postura de su país sobre cooperación en Asia-Pacífico, mientras que la embajada china en Estados Unidos publicó y luego eliminó un video crítico contra la iniciativa ‘Escudo de las Américas’, señalando lo que considera una política de contención estadounidense. Esta comunicación calculada refleja la delicadeza diplomática en juego.
En el ámbito tecnológico, el gobierno de EE.UU. obtendrá una comisión aproximada de 10,000 millones de dólares por la venta de TikTok a inversionistas estadounidenses afines a la administración de Donald Trump, luego de forzar la transacción por razones de seguridad nacional. Esta medida contrasta con la permisividad hacia aliados comerciales, evidenciando contradicciones en la política exterior estadounidense.
Paralelamente, el parque eólico marino Revolution Wind de 704 MW, previamente bloqueado por argumentos de seguridad nacional, comenzó operaciones tras un desbloqueo judicial, mostrando la volatilidad en las decisiones energéticas vinculadas a intereses geopolíticos.
Estas tensiones han contribuido a la aversión al riesgo global, exacerbada por conflictos como el de Irán y el fortalecimiento del dólar. El peso mexicano se depreció un 0.82% semanal, cotizando alrededor de 17.95 por dólar, según análisis de Gabriela Siller de Banco Base. La incertidumbre geopolítica y las políticas monetarias de EE.UU. continúan presionando a las divisas emergentes.
El escenario sugiere que la pugna entre ambas potencias seguirá influyendo en la economía global y la estabilidad regional, con América Latina como campo de disputa indirecta. La comunicación calculada de China y las políticas contradictorias de EE.UU. marcarán el rumbo de las relaciones internacionales en los próximos meses.
