Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- El gobierno iraní confirmó este miércoles la muerte de su ministro de Inteligencia, Esmail Khatib, en un ataque israelí, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con abandonar la seguridad del estratégico Estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de hidrocarburos. La escalada del conflicto, iniciado el 28 de febrero, ha provocado un fuerte aumento en los precios del petróleo y el gas, y pone en riesgo el suministro de agua y alimentos en la región del Golfo.
Trump declaró que su país podría transferir la responsabilidad de proteger el paso marítimo a las naciones que más dependen de él, una advertencia que llega en medio de reportes de un bloqueo selectivo de buques por parte de Irán en Ormuz. Aunque Teherán ha afirmado que el estrecho “no está oficialmente cerrado”, solo permite el paso de ciertos barcos, controlando un canal por donde transita el 20% de los hidrocarburos mundiales y el 70% de los alimentos de los países del Golfo.
En respuesta a los ataques, un portavoz del Ejército iraní amenazó con atacar infraestructuras energéticas de Estados Unidos e Israel si las agresiones continúan. Esta declaración se produce después de que Israel confirmara la muerte de otros altos funcionarios iraníes, como Ali Lariyaní y Gholamreza Soleimani, en operaciones previas, señalando una campaña de ataques de alto nivel contra el régimen.
El analista Jorge Álvarez-Fuentes señaló que los objetivos de los actores involucrados difieren: mientras Israel buscaría prolongar el conflicto para avanzar en sus metas territoriales, Estados Unidos estaría buscando una salida rápida. La incertidumbre sobre el estado de salud del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, reportado herido pero sin confirmación oficial, añade otra capa de complejidad a la crisis.
Los impactos globales son tangibles. El precio del barril de petróleo Brent subió un 5.5%, alcanzando los 109 dólares, y el precio del gas TTF en Europa se incrementó un 6.6%, hasta los 55.5 euros por megavatio-hora. Además, los ataques a plantas desalinizadoras en la región amenazan el suministro de agua, del cual depende el 80% del consumo en varios países del Golfo, según el contexto adicional del conflicto.
La situación deja a la comunidad internacional ante una crisis con ramificaciones energéticas, alimentarias y humanitarias, sin una estrategia clara de desescalada por parte de Washington y con el riesgo latente de que un incidente en Ormuz detone una confrontación más amplia que afectaría la economía mundial.
