Por Redacción
Norteamérica (Estados Unidos, 23 de julio de 2026.- El torneo realizado en tres sedes: Estados Unidos, México y Canadá, concluyó con la participación de 48 equipos, una cifra que implicó jugar más partidos que en ediciones anteriores. Esta expansión, sumada a los viajes largos entre las distintas sedes, provocó cansancio en los jugadores; los cuatro equipos que llegaron a las finales disputaron ocho partidos en poco más de un mes.
La logística se complicó porque los futbolistas tuvieron que reportar con sus selecciones casi al finalizar sus ligas locales. Sin embargo, los conflictos geopolíticos y las políticas migratorias marcaron otros aspectos críticos del evento. El gobierno de Estados Unidos, bajo la dirección de Donald Trump, impuso una política migratoria agresiva antes del Mundial 2026, lo que derivó en revisiones estrictas a países asiáticos como Uzbekistán.
Como consecuencia de estas medidas, se negaron visas a jugadores y cuerpos técnicos de algunas selecciones, como Irán. Debido al conflicto geopolítico con Estados Unidos, la selección iraní estableció su campamento en Tijuana, Baja California, México, en lugar de hacerlo en suelo estadounidense. Asimismo, se restringió la entrada a suelo estadounidense al árbitro somalí Omar Arten.
Las barreras migratorias no se limitaron a la frontera sur de Estados Unidos. El jugador ghanés Thomas Partey no pudo disputar el primer partido de su selección el 17 de junio contra Panamá porque las autoridades canadienses no le permitieron ingresar al país.
En medio de este contexto, la FIFA otorgó un ‘Premio de la Paz’ al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La entrega del premio ocurrió en diciembre de 2025 durante el sorteo del Mundial, donde el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó el primer ‘Premio de la Paz de la FIFA: El Fútbol Une al Mundo’ al mandatario estadounidense.
