Bogotá, 29 de mayo de 2026.- La región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, vive una crisis humanitaria donde las mujeres dan a luz en casa por miedo a quedar atrapadas en el fuego cruzado de dos guerrillas. En esta zona, los bebés tardan meses en ser registrados, los campesinos temen pisar minas y los niños se esconden al ver drones cargados de explosivos. Como consecuencia de la huida de la población, la región perdió cerca de 100,000 vecinos en el último año. Un líder comunitario resumió la situación: “No somos parte de esta guerra, pero estamos en ella”.
La violencia se ha extendido a otros escenarios en Colombia. En los primeros cinco meses de 2026, el país registró 54 masacres y 233 víctimas mortales, mientras que los grupos armados integran en muchos casos a menores de edad en sus filas. La violencia política también cobró vida recientemente; en junio de 2025, el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay recibió un disparo a plena luz del día en una concentración en Bogotá y murió poco después. Ante este panorama, la MOE alertó que 386 municipios enfrentan riesgo de violencia política antes del 31 de mayo de 2026.
Víctor Aguilar, analista de Crisis Group para América Latina, advirtió sobre el futuro inmediato del país: “Quien gane las elecciones se encontrará con una Colombia muy diferente a la de 2022, en la que coexisten visiones completamente diferentes acerca de cuál es la mejor forma de mejorar la economía, las finanzas públicas, la seguridad y de cerrar las brechas de desigualdad”. La inseguridad llegó incluso a producciones culturales; el 18 de abril de 2026, un ataque con arma blanca interrumpió el rodaje de la serie ‘Sin senos sí hay paraíso’ en el sector de Los Laches, en Bogotá, dejando tres muertos y un herido tras una riña desatada cuando un hombre apuñaló a un miembro del equipo identificado como Nico.
En Cuba, la situación de los presos políticos sigue vigente. El rapero Maykel Castillo ‘Osorbo’ cumple una condena de nueve años en la cárcel de máxima seguridad de Guanajay, mientras que el artista Luis Manuel Otero Alcántara purga cinco años en Kilo 5, Pinar del Río. El 10 de abril de 2026 se celebró en La Habana una reunión secreta entre delegaciones de Washington y Cuba, la primera desde la era Obama, donde se abordaron estos casos. Desde la prisión, Castillo declaró: “If I get out of here alive, I’ll still be what I am, a musician, a Cuban who had a difficult life and got back up a thousand times. But if they decide, out of malice, that I should remain imprisoned, then they’ll have to kill me”.
Por su parte, Nicaragua enfrenta una crisis de desapariciones forzadas. El coronel en retiro Carlos Brenes es un preso político desaparecido desde el 14 de agosto de 2025, y el dirigente miskito Steadman Fagoth fue secuestrado en septiembre de 2024 y también está desaparecido. Recientemente, el líder indígena Brooklyn Rivera fue mostrado por el régimen de Ortega y Murillo en estado cadavérico y con ventilación mecánica tras 971 días de paradero desconocido. Al 31 de marzo de 2026, el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas contabilizaba 47 personas presas por razones políticas en el país, de las cuales al menos ocho están bajo desaparición forzada.
Thelma Brenes, familiar de un desaparecido, describió el dolor de las familias: “Es de las peores situaciones que alguien puede vivir en su vida… no saber nada de tu ser querido. Solo saber que son personas mayores y que pueden morir en la cárcel”. Mientras tanto, en Colombia, Carolina Gaitán honró a una de las víctimas del ataque en el set de televisión diciendo: “Tuve que retratar tu sonrisa porque siempre alegrabas mi día. Honro tu vida y te voy a extrañar. Dios te tenga abrazado en este momento”.
