Por Redacción
San Pedro, 15 de marzo de 2026.- El Papa León XIV exigió este domingo un cese al fuego inmediato y la reanudación del diálogo en Medio Oriente, con especial preocupación por la crítica situación en Líbano, donde nuevos bombardeos israelíes causaron al menos 15 muertes, incluidos cuatro menores, según reportes oficiales. Desde la ventanilla del Palacio Apostólico, durante el rezo del Ángelus correspondiente al cuarto domingo de cuaresma, el Pontífice denunció la “atroz violencia de la guerra” que ha provocado miles de muertes inocentes y desplazamientos forzados en la región.
El llamado del Sumo Pontífice se produce en un contexto de escalada bélica que, de acuerdo con organismos de derechos humanos citados en reportes, ha cobrado la vida de aproximadamente mil 200 personas, entre ellas al menos 200 niños. Las declaraciones hacen eco de la creciente alarma internacional por la intensificación de los enfrentamientos, particularmente en la frontera entre Israel y Líbano, donde las tensiones con el grupo Hezbolá se han recrudecido.
León XIV expresó su “gran preocupación” por la situación en Líbano, nación que visitó en su primer viaje internacional en diciembre de 2025. El país ha sufrido esta semana el impacto directo de los combates, incluyendo la muerte de un sacerdote maronita por un proyectil durante un bombardeo, lo que añade un componente religioso a la ya compleja crisis humanitaria.
Las víctimas reportadas este domingo se registraron principalmente en las localidades de Nabatiye y Sidón, según informó el Ministerio de Sanidad libanés. El Papa instó de manera enfática a “todos los responsables del conflicto” a deponer las armas y buscar soluciones duraderas a través de la negociación, aunque no identificó a las partes específicas en su mensaje público.
El conflicto en la región, que algunas fuentes sitúan como iniciado el pasado 28 de febrero entre una coalición israelí-estadounidense e Irán, mientras otras lo circunscriben a los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, continúa sin una vía de solución aparente. La Santa Sede mantiene una postura diplomática tradicional de mediación y defensa de la paz, que se ve reforzada por la reciente y simbólica visita del Pontífice a la nación libanesa.
Hasta el momento, no se ha reportado una respuesta oficial de los gobiernos o grupos involucrados en el conflicto al llamado del líder católico. La comunidad internacional observa con preocupación la capacidad de la diplomacia vaticana para influir en el cese de las hostilidades, en una de las zonas más volátiles del planeta.
