Fortaleza emocional, la mejor herramienta para el futuro

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Redacción

 Ciudad de México.- Mientras las herramientas digitales multiplican el ritmo de la vida cotidiana, muchos adolescentes se mueven en un entorno emocional que cambia más rápido de lo que pueden asimilar. La incertidumbre sobre el futuro, la presión por el rendimiento académico, la comparación constante en redes sociales y la ansiedad derivada de un entorno altamente competitivo forman parte de su día a día. Según UNICEF (2024), uno de cada cinco adolescentes presenta síntomas de estrés o ansiedad ligados a su desempeño escolar o a sus expectativas profesionales. La Organización Mundial de la Salud advierte, además, que la salud mental será uno de los grandes desafíos de las próximas generaciones.

Frente a ese panorama surge una pregunta inevitable: ¿qué herramienta puede acompañar a los jóvenes en un entorno donde casi todo se mueve de forma imprevisible? Las investigaciones muestran que los adolescentes con mayor conciencia emocional y sentido de propósito no sólo rinden mejor en la escuela: también desarrollan mayor capacidad de adaptación y relaciones interpersonales más saludables. La fortaleza emocional deja de ser un complemento para convertirse en una base sobre la cual los jóvenes pueden interpretar, procesar y enfrentar el día a día.

La adolescencia es, por sí misma, una etapa de reorganización interna. El cerebro redefine prioridades, la identidad se vuelve más compleja y la necesidad de autonomía crece con fuerza. Dentro de ese proceso, la presencia de adultos que acompañan sin sobreproteger es decisiva. Conversaciones regulares —no sólo cuando aparece un problema— ayudan a que los jóvenes expresen emociones sin miedo al juicio. Límites claros y consistentes generan estabilidad. Modelar hábitos de autocuidado ofrece ejemplos concretos. Reconocer esfuerzos más allá de los resultados fortalece la autoestima y modera la dependencia de la validación externa.

Un reto clave para madres, padres y tutores es encontrar el punto medio entre guiar y permitir que el joven experimente, observe y aprenda. No se trata de resolver cada obstáculo, sino de ofrecer un espacio seguro para hablarlos. Este equilibrio, sutil pero indispensable, constituye la base del acompañamiento emocional que demanda el presente.

Es a partir de esta comprensión que Prepa Tecmilenio ha integrado la fortaleza emocional como un componente esencial de su formación. Abismael Reséndiz, director nacional de Prepa Tecmilenio, señala que “preparar para la vida” implica enseñar a los jóvenes a identificar lo que sienten, comprenderlo y actuar con propósito.

En un contexto donde las habilidades técnicas evolucionan con rapidez, la fortaleza emocional permanece como el cimiento que permite aprender, adaptarse y construir un futuro con propósito. Para Prepa Tecmilenio, acompañar a sus estudiantes significa ofrecerles no sólo conocimientos, sino herramientas personales que les permitan sostenerse frente a la complejidad. La vida futura tendrá muchos cambios; la capacidad de comprenderse a sí mismos y decidir con claridad seguirá siendo su punto de estabilidad.