Ciudad De México, 29 de junio de 2026.- El Gobierno de Gustavo Petro ha modificado de manera significativa la composición de la deuda pública, alcanzando al cierre de mayo de 2026 una estructura donde el 75.4% está denominada en pesos y solo el 24.6% en moneda extranjera. Esta cifra representa la mayor proporción de deuda interna registrada en más de dos décadas.
Entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, la deuda externa se redujo en unos 15,900 millones de dólares, mientras que la deuda interna aumentó en aproximadamente 11,600 millones de dólares equivalentes. Este cambio en el perfil fue posible mediante una compleja ingeniería financiera liderada por el Ministerio de Hacienda, la cual incluyó recompras de bonos externos, emisiones de deuda en pesos y operaciones con francos suizos.
La estrategia disminuye la vulnerabilidad frente a una eventual devaluación del peso, aunque implica financiarse en el mercado local a un costo considerablemente mayor. Como resultado, el costo promedio de la deuda aumentó hasta el 8.57%, reflejando que las tasas para la deuda interna son cercanas al 10% frente al 4.2% de la externa.
Además, la nueva configuración concentra mayores vencimientos en el corto plazo. Analistas advierten que, si bien la medida fortalece la posición del país frente a choques externos y reduce el riesgo cambiario, también incrementa la presión sobre la liquidez fiscal y eleva la dependencia del mercado doméstico.
Finalmente, los expertos señalan que esta dinámica puede desplazar el financiamiento disponible para el sector privado, marcando un trade-off entre la estabilidad cambiaria y el costo fiscal inmediato.
