Berlín, 23 de abril de 2026.- El gobierno alemán presentó un plan para tener “el ejército convencional más fuerte de Europa”, con una proyección de casi medio millón de soldados. El objetivo declarado del plan es hacer frente a Rusia, a quien consideran como “la principal amenaza”.
El ministro de Defensa, identificado como socialdemócrata, presentó las líneas generales de su concepto global de defensa militar y la estrategia para la reserva. Al respecto, afirmó que “el mundo se ha vuelto más impredecible y, sí, hay que decirlo, más peligroso”. Aseguró que la nueva estrategia militar aporta “la claridad necesaria” que se requiere ante la amenaza actual y subrayó que “la paz, la libertad, la prosperidad y la tolerancia ya no son algo que se pueda dar por sentado, sino que deben defenderse, y eso significa que debemos ser capaces de defenderlas”.
Los documentos completos en los que han estado trabajando en los últimos tres años están clasificados como “secretas”. No obstante, se conoce que el eje central de la estrategia militar es hacer frente a las amenazas procedentes de Rusia. Según el Ministerio de Defensa, Moscú considera a Occidente como “fundamentalmente hostil y presenta la adhesión de Estados democráticos a la OTAN como un cerco”. Además, se indica que Rusia recurre de forma selectiva a “medios híbridos” como el espionaje, los actos de sabotaje y los ciberataques.
Carsten Breuer, inspector general y cargo militar de mayor rango en las Fuerzas Armadas alemanas, declaró que la Bundeswehr debe centrarse en la defensa del país y sus aliados, pero también debe seguir participando en la gestión de crisis internacionales. Breuer señaló que “a menudo, los escenarios de la política de seguridad ya no se pueden separar claramente unos de otros”. La estrategia militar parte de la premisa de que la guerra ya no se limita a campos de batalla concretos: el Estado, la economía y la población se ven amenazados en su conjunto.
El inspector general puso el foco en cómo los datos se están convirtiendo cada vez más en un arma y advirtió que el enemigo podría emplear armas autónomas controladas por herramientas de inteligencia artificial. Como parte de las medidas de preparación, Alemania ha pedido que todos los hombres, desde los dieciocho hasta los cuarenta y siete años, que salgan más de tres meses fuera del país informen dónde están.
Este control de hombres que salen del país tiene como finalidad que puedan volver en caso de una guerra. En caso de conflicto bélico, los hombres tendrían que regresar y adaptarse a la ley marcial, situación en la que nadie puede salir de sus fronteras para defender a su país.
