Canterbury, 27 de marzo de 2026.- Sarah Mullally fue entronizada este miércoles en la iglesia de Canterbury, convirtiéndose oficialmente en la primera mujer en ocupar el cargo de arzobispa de Canterbury y primada de la Iglesia anglicana. La ceremonia, que tuvo lugar en la cuna espiritual del cristianismo en Inglaterra, posiciona a la religiosa de 63 años al frente de una comunión global de aproximadamente 85 millones de fieles.
El evento contó con la presencia de invitados de distintas confesiones religiosas, incluyendo representantes cristianos, musulmanes, hindúes y judíos. Entre los asistentes destacados figuraron los príncipes de Gales, cuya presencia subrayó la relevancia institucional del nombramiento dentro del Reino Unido.
Este nombramiento representa un paso significativo en la evolución de la Iglesia de Inglaterra, la cual permitió la ordenación de mujeres como sacerdotes en 1994 y como obispas a partir de 2015. A pesar de estos avances institucionales, la decisión enfrenta posturas divergentes, pues existe un movimiento conservador, con fuerte presencia en África, que se mantiene opuesto a la ordenación de mujeres y a otros cambios doctrinales recientes dentro de la comunión anglicana.
La nueva líder asume la responsabilidad sobre una iglesia que, según cifras propias de la institución, cuenta con un millón de practicantes regulares en Gran Bretaña. Su ascenso al máximo liderazgo eclesiástico cierra un proceso de selección que pone fin a siglos de tradición masculina en la sede de Canterbury, estableciendo un precedente histórico para las estructuras de poder religioso en el mundo occidental.
