Beirut, 10 de abril de 2026.- La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán se ha visto comprometida menos de 48 horas después de su entrada en vigor, tras una intensa ofensiva aérea israelí sobre Líbano que ha dejado más de 300 víctimas mortales, la mayoría civiles, y 1,150 heridos, según actualizó el Ministerio de Salud libanés. Los bombardeos, descritos por UNICEF como una “devastación masiva” con un nivel de violencia “intolerable” contra la población civil, han provocado que Irán advierta que las conversaciones de paz previstas para este sábado en Islamabad podrían ser “sin sentido” si continúan los ataques.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó la operación afirmando que los bombardeos continuarán “para restablecer la seguridad de los habitantes del norte” de Israel y aseguró que sus fuerzas golpearon aproximadamente 100 centros de mando y sitios militares de Hezbolá. Por su parte, el presidente Donald Trump confirmó haber abogado por la contención en llamadas con Netanyahu, aunque mantuvo una postura firme al declarar en Truth Social que “Irán nunca tendrá un arma nuclear” y advirtió sobre reportes de cobro de tarifas a buques en el Estrecho de Ormuz: “Más vale que no lo estén haciendo y, si lo están, ¡más vale que se detengan ahora!”.
La tensión se ha extendido al estrecho vital para el comercio energético global. Irán, que había bloqueado el paso de barcos durante la guerra, revirtió su decisión de reabrir completamente el Estrecho de Ormuz tras los bombardeos en Líbano. En un documento de 10 puntos para negociar una paz duradera, Teherán exige un “control” garantizado sobre la vía marítima, lo que podría implicar cobrar un peaje. Expertos en derecho internacional, como Jaume Saura, señalan que “bloquear el estrecho, o la hipotética colección de un peaje para permitir el paso de barcos, no tiene base legal”, ya que el derecho de tránsito es libre. El embajador iraní ante la ONU calificó las amenazas de Trump como “profundamente irresponsables” y “alarmantes”.
Existe una contradicción fundamental sobre el alcance del alto el fuego. Mientras el mediador, Pakistán, afirmó que el acuerdo cubría “en todas partes, incluido Líbano”, Estados Unidos e Israel argumentan lo contrario. El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, reveló que su país estuvo a punto de responder militarmente a los bombardeos, pero fue persuadido por Pakistán para no hacerlo. Khatibzadeh cuestionó la lógica de la tregua: “No puedes pedir un alto el fuego y luego aceptar términos… y nombrar a Líbano, exactamente a Líbano en eso, y luego tu aliado [Israel] simplemente comienza una masacre”.
Ante este escenario, Estados Unidos acogerá la próxima semana en Washington una reunión entre Israel y Líbano para discutir un alto el fuego y el desarme de Hezbolá. Sin embargo, Líbano exige “un alto el fuego antes de cualquier inicio de negociaciones”, mientras que Hezbolá rechazó cualquier negociación directa y pidió la retirada israelí del sur del país, reanudando sus ataques con el disparo de 30 proyectiles al norte de Israel. El premier británico, Keir Starmer, calificó de “inaceptable” la continuación de los ataques israelíes.
En vísperas de las negociaciones en Islamabad, previstas para el 11 de abril, las autoridades paquistaníes reforzaron la seguridad desplegando al ejército. El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, encabezará la delegación estadounidense. Paralelamente, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que los bancos centrales “deben estar preparados” para subir los tipos de interés si el conflicto deriva en presiones inflacionarias, anunciando que el organismo rebajará su previsión de crecimiento global debido a la guerra en Oriente Medio.
