Por Redacción
Ciudad De México, 26 de julio de 2026.- Una empresa que maneja y desarrolla inteligencia artificial declaró que “detectamos y respondimos a una intrusión en parte de nuestra infraestructura de producción. Esta intrusión fue diferente a cualquier otra que hubiéramos manejado antes en un aspecto importante: fue impulsada, de principio a fin, por un sistema de agentes de IA autónomos”.
El origen de la intrusión no se conocía inicialmente, pero se identificó que “alguien” había explotado una vulnerabilidad de Hugging Face para acceder a sus sistemas internos. El incidente derivó de una evaluación de capacidades ofensivas en la que participaban ChatGPT-5.6 Sol y un modelo de preproducción más capaz, todos de Open AI.
Dichos modelos habían remontado una “prohibición” para salir a Internet, ya que estaban confinados. Los sistemas “pensaron” que una parte de las soluciones al problema que les habían puesto los operadores de Open AI podían encontrarse en Hugging Face y de inmediato consiguieron credenciales robadas e indagaron vulnerabilidades hasta lograr acceso.
Se precisó que el objetivo no era el sabotaje de Hugging Face, sino hacer bien su tarea. Unos modelos se brincaron sus límites para cumplir bien su tarea y se lanzaron fuera de su entorno sin detenerse en medios y consecuencias.
Cuando el incidente se conoció, se empezaron a verter en Internet suposiciones de autorías como Rusia, China o Corea del Norte, por lo que fue “hilarante saber que había sido Open AI”. Los autores que estaban trabajando en este producto ni siquiera se lo habían imaginado, quizá, o no les había preocupado que pudiera ocurrir.
A partir del incidente de Open AI-Hugging Face nadie ha resultado “culpable” porque no hubo dolo y ni siquiera un acto de voluntad humana, sino un acontecimiento técnico imprevisto en términos concretos. La empresa donde se produjo el acto podría ser responsable de daños a la empresa vulnerada, pero hasta ahí llega todo.
