Ciudad De México, 07 de julio de 2026.- La enfermería en México se consolidó como una profesión científica sustentada en un sentimiento cristiano de amor al prójimo, donde la identidad de la enfermera se construía bajo un discurso de género que exaltaba el desprendimiento y la autonegación como cualidades intrínsecamente femeninas.
Formar enfermeras profesionales con conocimientos de higiene científica fue un aspecto de la modernización de los servicios de salud emprendida por el gobierno porfiriano. El Hospital General, inaugurado en 1905, fue el primero en contar con un cuerpo profesional de enfermeras. La primera escuela de enfermería se estableció en dicho hospital y a partir de 1907 se comenzaron a admitir estudiantes, bajo el requisito de que las jóvenes hubieran terminado la enseñanza primaria y contaran con al menos 14 años.
En 1911, Elena Arizmendi Mejía fundó la Cruz Blanca Neutral para atender a los heridos de las batallas de la Revolución. Esta organización surgió debido a que la Cruz Roja estaba al servicio del gobierno de Díaz. Arizmendi Mejía se trasladó a Ciudad Juárez con dos médicos, varios estudiantes de medicina y una veintena de enfermeras.
En Ciudad Juárez, Elena Arizmendi Mejía estableció los primeros hospitales de sangre de la historia de México. Estos se basaron en las lecciones de Florence Nightingale en la guerra de Crimea y de Clara Barton en la Guerra de Secesión de Estados Unidos. A partir de estas experiencias, se empezó a llamar a las enfermeras de guerras ‘ángeles de la batalla’ o ‘ángeles de la caridad’. En 1911, un cronista calificó a Arizmendi Mejía como ‘un ángel de belleza y caridad’.
La profesión médica estaba casi totalmente dominada por varones y las enfermeras, todas mujeres, eran subordinadas a ellos. Para las mujeres que querían escapar de su posición subordinada, existían dos vías: ser maestras o ser enfermeras. El carisma y voluntad de Elena Arizmendi Mejía la llevó a ser la jefa de la Cruz Blanca Mexicana. Posteriormente, Leonor Villegas de Magnón retomó la estafeta de Arizmendi Mejía cuando ella estaba embarcada en conflictos jurídicos contra los médicos.
