Ciudad De México, 17 de junio de 2026.- Un estudio histórico y legal determina que el heredero legítimo del tesoro hundido del navío ‘Oriflame’ sería, en caso de rescate, el Estado español. Así lo establece Vicente Ruiz García, asesor de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, en su investigación titulada ‘El navío Oriflame: un tesoro cultural hundido frente a las costas de Chile’.
Según el experto, la carga “pertenecía a la Real Hacienda de la monarquía de Carlos III de España y de que no existe ninguna evidencia para que terceros puedan reclamar este cargamento”. El documento analiza el estatus del buque, el cual era originalmente un navío de guerra francés de 54 cañones, botado en Tolón en 1744, que sirvió a la Armada francesa y participó en la batalla de Cartagena de Levante en 1758.
La investigación detalla que en 1761 el navío fue capturado por los ingleses y posteriormente adquirido en Gibraltar por el comerciante José Villanueva y Pico para convertirlo en un mercante de la Carrera de Indias. Aunque fue rebautizado como ‘Nuestra Señora del Buen Consejo y San Leopoldo’, conservó el alias de ‘Oriflame’. Tras un primer viaje comercial en 1763, la embarcación fue adquirida en 1765 por la casa comercial Uztáriz Hermanos y Compañía.
El 18 de febrero de 1770, el barco zarpó de Cádiz con destino al Callao, en el virreinato del Perú, bajo el mando del capitán Joseph Antonio de Alzaga. A bordo viajaban 176 personas entre tripulación y pasaje. La nave se hundió frente a las costas de Chile cargada con 1.478 cajones de cristalería de la Real Fábrica de la Granja de San Ildefonso de Segovia, además de joyas y otros objetos valiosos. Todos los tripulantes fallecieron en la catástrofe y las cajas nunca fueron recuperadas.
En 2005, una empresa cazatesoros anunció haber localizado el lugar del hundimiento e intentó extraer la carga, pero la justicia chilena se lo denegó. Sobre la naturaleza del hallazgo, Ruiz García matiza que, si bien los barcos de guerra hundidos son propiedad de los Estados según el artículo 32 de la Convención de la Unesco, esto no aplica de la misma forma a los comerciales. No obstante, el experto admite que el “pecio pertenece a la Humanidad”.
