Ciudad De México, 09 de abril de 2026.- Estados Unidos e Irán observan desde el martes una tregua temporal de dos semanas, acordada la madrugada del miércoles y supeditada a que Teherán reabra el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la vigencia del alto al fuego se ve amenazada por una interrupción total del tráfico marítimo en dicha vía estratégica y por desacuerdos fundamentales sobre si el conflicto en Líbano está cubierto por el pacto.
Irán informó que el tráfico en el estrecho de Ormuz sufrió una interrupción total tras las agresiones militares de Israel contra Líbano. Datos de Kpler indican que el miércoles solo cruzaron cinco buques, ninguno petrolero o metanero, y hasta media tarde de este jueves habían pasado apenas tres unidades: un granelero y dos con petróleo. Una fuente oficial iraní confirmó a la agencia TASS que limitará los cruces a un máximo de 15 por día durante las dos semanas de la tregua. Como consecuencia de la incertidumbre previa, al menos 230 buques cargados de petróleo permanecen varados en la zona.
La volatilidad del mercado energético reflejó estos movimientos. El crudo de referencia estadounidense (WTI) se desplomó un 16,4 % y el Brent bajó un 13,3 % el miércoles tras el anuncio del alto el fuego; no obstante, otras fuentes reportan que el WTI subió 6,41 % a 100,46 dólares y el Brent avanzó 3,94 % a 98,48 dólares. En Estados Unidos, el precio medio de la gasolina regular ascendió a 4,17 dólares por galón, acumulando un incremento de 1,18 dólares (40 %) desde el inicio del conflicto.
Existe una contradicción explícita sobre el alcance geográfico del acuerdo. El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, insistió en que “Líbano y todo el Eje de la Resistencia, como aliados de Irán, forman parte indisoluble del alto el fuego” y advirtió que las violaciones tendrán fuertes respuestas. Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, instruyó a su gabinete para iniciar diálogos directos con el gobierno libanés buscando el desarme de Hezbolá, en medio de una ofensiva armada que, según reportes, ha dejado más de mil 700 muertos en territorio libanés desde marzo. La oficina de Joseph Aoun, presidente de Líbano, evitó confirmar el inicio de dichos diálogos.
El subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, declaró que están tratando de lograr un alto al fuego duradero. “Creo que eso es algo para lo cual ambas partes han expresado su disposición”, afirmó, aunque reconoció dificultades: “Ha resultado un poco más difícil en los detalles, en cuanto a hasta dónde se extiende, a quién cubre y qué operaciones abarca”. Landau aseguró que Estados Unidos “ha logrado, en términos generales, los objetivos militares” de la ofensiva iniciada el 28 de febrero, conflicto que ha causado la muerte de al menos trece soldados estadounidenses.
Mientras tanto, la Comisión de Investigación de la ONU para Palestina expresó su preocupación por actos genocidas en Gaza, donde al menos 200 personas han muerto por ataques israelíes desde el 28 de febrero, sumado a otros 22 fallecidos en Cisjordania. La comisión señaló que “la situación general en Gaza sigue siendo grave tras el supuesto alto el fuego de octubre de 2025”, con acceso limitado a servicios básicos. Pakistán urgió a Israel a detener de manera inmediata su agresión militar contra el Líbano.
En el frente interno israelí, Netanyahu criticó al Tribunal Supremo por permitir una protesta antiguerra en Tel Aviv el sábado 4 de abril. Aunque el Ejército y la Policía autorizaron hasta 150 participantes, la manifestación congregó a un millar de personas, resultando en la detención de al menos 10 individuos y su dispersión por la fuerza. “Increíble. Mientras que a los judíos se les prohíbe rezar en el Muro de las Lamentaciones durante la festividad, el Tribunal Supremo aprobó una protesta de izquierda”, dijo Netanyahu, añadiendo que en tiempos de guerra el Comando del Frente Interno determina las medidas de seguridad.
