Los Ángeles, 08 de abril de 2026.- Jasveen Sangha fue sentenciada este miércoles a 15 años de prisión en Los Ángeles, California, tras ser la principal acusada de la muerte del actor Matthew Perry. Conocida con el sobrenombre de ‘La reina de la ketamina’, Sangha suministró al actor la droga que acabó con su vida en 2023.
La sentencia se leyó el 8 de abril, fecha en la que Suzanne Perry y Keith Morrison, madre y padrastro de la víctima, llegaron a la corte para escuchar el fallo. Sangha, de 42 años, con doble nacionalidad estadounidense y británica y residente en North Hollywood, enfrentaba hasta 65 años de cárcel por cinco cargos, pero la fiscalía exigía específicamente 15 años de prisión.
La condenada se declaró culpable en una vista judicial a principios de septiembre, tras tomar la decisión en agosto. Aceptó su culpabilidad por cinco cargos federales: uno por mantener un negocio para fabricar y distribuir drogas, un segundo por distribuir una sustancia que ocasionó una muerte, y otros tres por distribución de ketamina. Durante el proceso, Sangha se declaró “completamente responsable” de “los eventos que condujeron a esta tragedia”.
“No hay excusas para lo que hice. Siento profundamente el dolor que he causado, especialmente a la familia de Matthew. Su pérdida es inimaginable y permanente. Entiendo que mi conducta (gestionar un negocio de drogas y seguir por ese camino) fue imprudente, peligrosa y equivocada”, afirmó la sentenciada. Por su parte, la juez le advirtió: “Vas a tener que demostrar una resiliencia épica”.
La muerte de Matthew Perry sucedió en octubre de 2023, cuando el actor tenía 54 años. Sangha fue detenida en el verano de 2024. Cuando la policía registró su residencia de North Hollywood en marzo de 2024, encontró casi dos kilos de pastillas de metanfetamina, 79 viales de ketamina líquida, MDMA, cocaína, diversas sustancias como benzodiazepinas y anfetaminas, y casi 6.000 dólares en efectivo.
Esta sentencia es la tercera del caso, en el que hay cinco acusados en total. El primer médico implicado, Salvador Plasencia, fue condenado en diciembre pasado a dos años y medio de cárcel y una multa de 5.600 dólares. El segundo médico, Mark Chávez, fue penado dos semanas después con ocho meses de arresto domiciliario y 300 horas de servicios a la comunidad. Ambos médicos han perdido sus licencias para ejercer la medicina.
