Por Redacción
Bogotá, 22 de marzo de 2026.- Líderes de gobierno y cancilleres reunidos en la X Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) emitieron declaraciones conjuntas enfocadas en el fortalecimiento del multilateralismo, la solidaridad regional y el rechazo frontal al colonialismo. El encuentro, celebrado en la capital colombiana, contó con la participación de mandatarios como Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; John Dramani Mahama, de Ghana; y Claudia Sheinbaum, de México, quienes coincidieron en la necesidad de reformar los mecanismos globales actuales.
Durante las sesiones, los participantes cuestionaron la capacidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para resolver conflictos contemporáneos críticos, señalando su incapacidad para detener guerras y mitigar hambrunas a nivel mundial. Las discusiones subrayaron que los organismos internacionales requieren una reestructuración profunda para responder eficazmente a las crisis humanitarias y geopolíticas que afectan a los países del Sur Global.
Un eje central de la agenda fue el análisis histórico y las consecuencias de la esclavitud transatlántica. Se recordó que este sistema explotador dejó un saldo de 12.5 millones de víctimas a lo largo de 300 años. En este contexto, se destacó la presencia de delegaciones de 19 países africanos, así como las intervenciones del canciller de Ghana, Samuel Okudzeto Ablakwa, y del presidente John Dramani Mahama, quienes aportaron la perspectiva del continente africano sobre la reparación histórica y la cooperación sur-sur.
La representación mexicana estuvo encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el canciller Juan Ramón de la Fuente, quienes sostuvieron posturas alineadas con el llamado a la unidad regional. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, también participó en los debates que buscaron consolidar una voz común frente a los desafíos globales. La cumbre sirvió como plataforma para reiterar que la autonomía de la región depende de la integración política y económica sin tutelas externas.
El evento marcó un punto de inflexión institucional con la entrega formal de la presidencia pro tempore de la CELAC, que pasó de manos de Colombia a Uruguay. Este relevo ocurre en un momento de alta tensión internacional, donde los bloques regionales buscan asumir un rol protagónico en la gobernanza global. Las resoluciones discutidas en Bogotá sientan las bases para las acciones que coordinará la nueva presidencia uruguaya en los próximos meses.
